El Fernet no se traslada: Identidad, historia y el despropósito de Cosquín
La noticia de la realización de un “Festival Provincial del Fernet” en Cosquín ha generado, como mínimo, un profundo desconcierto en el noroeste cordobés. No se trata de una simple disputa por una fecha en la agenda cultural, sino de una afrenta directa a la identidad histórica de un pueblo. Para ser claros: el Fernet con coca tiene su acta de nacimiento, y el sello de esa partida de bautismo dice Cruz del Eje.
Resulta inentendible qué pretende la ciudad de Cosquín al intentar arrogarse una festividad que no le pertenece. Es una decisión que carece de lógica regional y, sobre todo, de respeto por las raíces. Intentar replicar el espíritu del Fernet fuera de Cruz del Eje es un ejercicio de mimetismo tan absurdo como si cualquier otro punto del país pretendiera organizar las “Nueve Lunas del Folklore”. Todos sabemos que el Festival de Cosquín es único e irrepetible porque su suelo y su historia lo avalan; de la misma manera, el Fernet es, por derecho propio, patrimonio de la “Cuenca del Sol”.
La cuna de una leyenda
Mientras en otros lugares se busca el rédito mediático, en Cruz del Eje se trabaja sobre lo tangible, sobre la memoria. La ciudad no solo es la cuna del Festival 70/30, el evento original que rinde culto a la mezcla insignia de los argentinos, sino que hoy se encuentra en un proceso de puesta en valor histórico sin precedentes.
El proyecto que impulsa la Municipalidad de Cruz del Eje de crear el Museo del Fernet en la casa del “Negro” Becerra no es un capricho arquitectónico; es el reconocimiento al hombre que, según el relato popular y la memoria colectiva, fue el inventor de la fórmula que hoy recorre el mundo. A esto se suma la recuperación del mítico Bar El Chuscha, aquel rincón donde el Negro preparaba la bebida con la mística que solo el tiempo y la verdad pueden otorgar.
El respeto a la geografía cultural
¿Qué historia pretende contar Cosquín en su festival? ¿Qué raíces va a mostrar? La identidad no se compra ni se traslada por decreto municipal. El Fernet en Córdoba y en Argentina es una religión, pero su “Vaticano” está en Cruz del Eje.
Apropiarse de una marca cultural ajena no hace más que diluir la potencia de nuestra provincia como polo turístico diverso. En lugar de copiar, se debería respetar la especialización de cada región. Cruz del Eje tiene el sol, tiene la historia de Becerra, tiene el Chuscha y tiene el legítimo derecho a ser el único epicentro de la celebración del Fernet.
Hacer un festival del Fernet en Cosquín no es innovar; es, lamentablemente, ignorar la historia de sus propios vecinos. El Fernet y la historia de esta mezcla que tanto nos gusta a los argentinos es de Cruz del Eje y la legitimidad no se negocia.
FOTOS FESTIVAL 70/30 DE CRUZ DEL EJE

